Desheredar a un hijo no es querer castigarlo con una lección ejemplar, es apartarlo totalmente de la herencia de sus progenitores quitándole el derecho más elemental de la legítima. Mediante la desheredación sustraemos a nuestros herederos del último reducto que la ley les permite: la legítima. Es dejarlos sin nada. Deberán existir motivos más que suficientes para tomar esta drástica medida y, de hecho, me consta que a veces hay justificación más que sobrada para adoptarla. Pero no queda otra opción.

Hay unos casos en los que no hace falta acudir a la desheredación; son tan extremos que la propia ley aparta a esos sujetos de la posibilidad de ser herederos nuestros. Es lo que se llama la incapacidad de suceder por indignidad que afecta a nuestros he- rederos, ya sean hijos o padres. Estos casos son:

  1. El padre que abandone, prostituya o corrompa a unhijo.
  2. El que ha sido condenado por atentar contra la vida del testador (el que hace el testamento),

de su cónyuge, hijos, nietos o padres.

  1. El que haya acusado al testador, sin fundamento, de un delito grave.
  2. El heredero que no denuncie la muerte violenta del testador.
  3. El que amenace o violente al testador para que haga o cambie el testamento.
  4. El que impidiera al testador hacer testamento.
  5. Los que no atendieran a un heredero incapaz en su herencia.

 

Ya no se puede manifestar indignidad de nadie si han pasado cinco años (cuatro en alguna legislación autonómica) desde que el supuesto indigno tomó posesión de la herencia.

En cambio, si lo que queremos es dejar sin nada a nuestros herederos, incluso negarles la legítima, deberemos declarar en el testamento que nuestro heredero ha incurrido en alguna de

las siguientes causas, que tendrán que justificar el resto de herederos:

Estas causas son:

  • Para desheredara los hijos y descendientes:

Lo establecido en los números 2, 3, 5 y 6 anteriores.

Negar alimentos al padre que le deshereda.

Maltratar de obra o injuria grave de palabra (al testador).

 

  • Para desheredara los padres y ascendientes:

 

Haber perdido la patria potestad.

Lo establecido en los números 1, 2, 3, 5 y 6 anteriores.

Negar alimentosa los hijos.

Atentar uno de los padres contra la vida del otro.

 

  • Para desheredar al cónyuge:

 

Lo establecido en los números 2, 3, 5 y 6 anteriores.

Incumplir grave o reiteradamente los deberes conyu- gales.

Haber perdido la patria potestad.

Negar alimentosa los hijos o al otro cónyuge.

Atentar contrala vida del otro cónyuge (el que hace el testamento).